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Peleador infernal

El adjetivo que siempre pareció más apropiado para describir a un púgil, como Pernell Whitaker, fue el de “mañoso”. Un hombre de “mil mañas” entre las cuerdas, con una exibilidad natural, rápidos reejos, piernas de alta aceleración, zurdo incómodo, experto en fugas, de estilo enloquecedor hasta para campeones del nivel de Julio César Chávez, Óscar de la Hoya y Félix “Tito” Trinidad.

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