Alejandro Couce, de 52 años, es un productor vitivinícola que inició el negocio hace tan solo cuatro años, luego de que dos experiencias cercanas a la muerte le hicieran entender que su trabajo como vendedor de software alrededor del mundo ya no iba más. En diálogo con LA NACION, contó cómo logró salir adelante en el seno de una familia uruguaya humilde que se radicó en la Argentina y que en la actualidad produce un tipo de vino único para el país, el cual llegó a exportar a todo los Estados Unidos.
Alejandro nació en Montevideo, Uruguay, en el contexto de una familia de bajos recursos. Si bien definió que era de clase media baja, alegó que carecía de ciertos elementos que en la actualidad parecen imprescindibles, como una heladera o una cocina. A los 13 años empezó a trabajar para ayudar en su casa y al poco tiempo se trasladaron hacia Buenos Aires, en donde pudo formarse e iniciar un camino de ascenso personal y profesional.