La batería del iPhone es uno de los componentes más sensibles al paso del tiempo y al uso intensivo. Cuando el dispositivo comienza a mostrar síntomas como apagados inesperados, variaciones bruscas en el porcentaje de carga o tiempos de carga anormales, técnicos de Apple coinciden que podría ser momento de calibrarla.
A medida que los dispositivos envejecen y se acumulan ciclos de carga, pueden verse afectadas la precisión en la medición de la batería y su estimación de autonomía.
Con el uso, los ciclos de carga y el desgaste natural, el sistema del iPhone puede perder precisión al mostrar el nivel real de batería. Esto puede provocar que el teléfono se apague con un 10% de carga o, por el contrario, que funcione durante varios minutos con solo un 1%, detalla en un artículo que publica infobae.com.
La calibración permite que el software del dispositivo vuelva a sincronizarse con el estado real de la batería, mejorando la fiabilidad del indicador y optimizando el rendimiento energético.
El propósito fundamental de calibrar la batería es restablecer la medición precisa de su capacidad. En otras palabras, se busca que el teléfono muestre en pantalla información fidedigna sobre la carga restante y el estado de la batería. Solo así, el usuario puede confiar en el dato mostrado y prever adecuadamente la duración de la carga en su jornada diaria.