Cuando el comandante del Apolo 8, Frank Borman, vio por primera vez la cara oculta de la Luna desde la ventana de su nave en 1968, quedó impactado por su aspecto desolador.
«La superficie lunar estaba terriblemente dañada por cráteres de meteoritos y restos volcánicos», me contó durante una entrevista con la BBC en 2018. «Era gris, negra o blanca; no tenía absolutamente ningún color, y estaba hecha un desastre».
Pero cuando la nave completó su cuarta órbita lunar, de repente, apareció una vista muy diferente.
«Miramos hacia arriba y allí estaba la Tierra al fondo, asomando sobre la superficie lunar. Bill Anders tomó la fotografía que probablemente se convirtió en una de las imágenes más significativas jamás tomadas por el ser humano», dijo Borman.
«La Tierra era lo único en todo el universo que tenía color; fue una visión extraordinaria. Somos muy, muy afortunados de vivir en este planeta».
Esta fotografía del amanecer de la Tierra (o Earthrise, en inglés), como pronto se la conoció, se convirtió en una de las imágenes más reproducidas de todos los tiempos. Al mostrar nuestro planeta en el contexto del desierto lunar y la inmensidad del espacio, impulsó el movimiento ecologista, lo que llevó a la creación del Día de la Tierra en 1970.
Cincuenta y ocho años después, los astronautas de la NASA han tomado otra impactante fotografía de la Tierra sumergiéndose bajo un árido paisaje lunar: «Earthset» (o Atardecer, o Puesta de la Tierra, en español). Durante su sobrevuelo de la Luna a principios de este mes, la tripulación de Artemis II capturó la nueva imagen de nuestro frágil planeta azul en la vasta extensión del espacio. (Desconocemos quién tomó la fotografía esta vez, ya que los cuatro astronautas optaron por no atribuir las fotos a personas individuales, sino a toda la tripulación).